Llega un momento cuando el bebé se frustra por todo, su mejor respuesta son los berrinches, pero también ha empezado a lanzar golpes en la cara.
A pesar de que sus manotazos no causan dolor, a primera vista se los toma como una falta de respeto a sus padres. En algunas ocasiones suelen ser porque no se le permite que realice alguna cosa, o de la nada suele lanzar golpes en la cara.
Tengo entendido que es para mostrar su malestar, o por la “confianza” que tiene a sus padres puesto que quiere transmitir algo.
Leyendo un poco más entendí que a esta edad es bastante común. Todavía no tiene palabras para decir “estoy enojado”, “estoy cansado” o “no quiero”, y el golpe termina siendo su forma de expresarlo. No es maldad, es que aún no sabe hacerlo de otra manera.
Lo que hemos optado es lo siguiente: cuando lanza un golpe, se le toma la mano y le digo: eso está mal, no debes golpear a tus padres. Posteriormente le tomo la mano y la llevo sobre mi cara para que me acaricie. La idea es cambiar los golpes por afecto.
Ha funcionado en parte, a veces continúa lanzando manotazos, o brinda una caricia.
Otras cosas que estamos intentando:
- Mantener la calma y no responder gritando ni, por supuesto, devolviendo el golpe; si uno pierde el control, el mensaje se confunde.
- Ponerle nombre a lo que siente: “estás enojado porque no te dejé coger eso”.
- Fijarnos en qué momentos pasa más (sueño, hambre, cansancio) para adelantarnos.
- Ser constantes: mamá, papá y quien lo cuide, todos respondiendo igual.
Con el tiempo, a medida que vaya hablando, esto debería ir pasando. Mientras tanto, paciencia y mucho cariño.