Hasta el momento mi bebé se desarrolla muy bien. Aunque al parecer ha nacido con un carácter muy fuerte.
Normalmente su rutina luego de levantarse durante el día es la siguiente:
- Se cambia el pañal, ahí es cuando inicia con el llanto.
- Se le da de lactar (10 – 15 minutos por seno), ahí ya se calma.
- Se le prepara un biberón con dos onzas (60 ml), con las justas avanza a tomar, se lo debe estimular tocando los pies, cabeza o mejillas para que no se quede dormido.
- Se intenta sacar los gases entre 20 a 30 minutos, ahí nuevamente se molesta.
Ahora para que duerma es un largo trabajo, llora incontrolablemente a pesar de haber comido lo suficiente, no presentar fiebre o alguna molestia aparente. Le gusta mucho dormir sobre los brazos de mamá o papá y cuando se lo pasa a la cuna se despierta y nuevamente llora.
Lo que he optado es hacerlo dormir en brazos, preparar la cuna, si está muy fría plancharla. Luego esperar que esté bien dormido por lo menos unos cinco minutos, seguidamente lo paso a la cuna y lo acompaño durante unos cinco minutos. Progresivamente dejo de abrazarlo y me retiro hasta que quede tranquilo en la cuna. Hoy he repetido este trabajo algunas veces, probablemente la ventaja de dormir en brazos es que será más afectivo, aunque se acostumbrará a dormir con los papás, y se requiere de mucho tiempo y paciencia.
Con los días hemos ido sumando algunas cosas que ayudan:
- Bajar la luz y el ruido un rato antes de dormirlo, para que sepa que se viene la hora de descansar.
- Un sonido suave y constante (un ventilador, un shh shh) parece calmarlo más que el silencio total.
- Paciencia con los gases: un bebé con la barriga incómoda no se va a dormir por más que lo arrullemos.
Algo que el pediatra nos insistió mucho: a la cuna siempre boca arriba, sobre un colchón firme y sin almohadas, peluches ni cobijas sueltas. Si hace frío es mejor abrigarlo bien con su ropa o un saquito de dormir que llenar la cuna de cosas.