Creo que es un problema muy común de todos los padres, llega un momento en el que uno no sabe qué hacer dado que sus hijos no quieren comer por nada del mundo.
Si bien he probado con hacerle mil juegos, preparar la comida de diferentes formas, peor no come. Uno como padre se preocupa de que sus hijos estén bien alimentados, pero también teme obligarlos a comer, dado que no siempre las cosas funcionan por las malas.
He llegado al punto de esperar hasta cuando tenga hambre, pasa la mañana y tarde y aún no quiere comer (aunque si le doy un chocolate lo acepta sin ningún inconveniente).
Algo que me tranquilizó fue saber que después del primer año los niños crecen más despacio que cuando eran bebés, y por eso es normal que coman menos. A nosotros nos parece poquito, pero muchas veces es lo que necesitan. Lo importante es que siga creciendo y subiendo de peso en sus controles.
Lo que mejor me ha funcionado es darle algo que lo mantenga ocupado con ambas manos para evitar manotazos, por ejemplo algo sencillo, darle una pinza o algo elástico. Evito que tenga contacto con pantallas (celular, tablet o TV), aunque no niego que para salir de una urgencia lo hago.
Otras cosas que estamos aplicando:
- Comer juntos en la mesa, para que vea que todos comemos lo mismo.
- Servir porciones pequeñas; si quiere más, que pida.
- Volver a ofrecer un alimento aunque lo haya rechazado; a veces hay que intentarlo muchas veces hasta que lo acepte.
- No usar el dulce como premio por comer, porque luego solo quiere el dulce.
- No alargar la comida eternamente: si no quiere, se retira el plato sin pelear y se ofrece en la siguiente comida.
Si notas que baja de peso, que está decaído o que el problema dura mucho tiempo, lo mejor es consultar con el pediatra.